Se ha encontrado una relación entre el consumo de bebidas gaseosas y la formación de piedras en los riñones y otras afecciones renales. Esto se debe a los altos niveles de ácido fosfórico que contienen estas bebidas.
El ácido y el azúcar presentes en las gaseosas pueden erosionar el esmalte dental, aumentando la susceptibilidad a las caries dentales.
Un alto consumo de fosfato, junto con el ácido fosfórico en las bebidas gaseosas, se asocia con un mayor riesgo de osteoporosis y, por ende, una mayor probabilidad de fracturas óseas. Al eliminar el fosfato de la gaseosa en la orina, también se elimina el calcio, un mineral esencial para el cuerpo. El 80% de las personas que sufren de esta enfermedad son mujeres.
Uno de los ingredientes principales de las gaseosas es el benzoato de sodio, un conservante que al ser consumido, disminuye la capacidad del cuerpo para absorber potasio y aumenta la ingesta total de sodio. Esto puede provocar condiciones como asma, eccema y urticaria recurrente.
Las latas en las que se envasan las gaseosas están recubiertas con una resina que contiene Bisfenol-A, que puede alterar el sistema endocrino, causando problemas reproductivos, pubertad precoz y cáncer.
Los consumidores frecuentes de gaseosas tienen un 80% más de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Después de 20 minutos de beber una gaseosa, el nivel de azúcar en la sangre aumenta rápidamente, provocando un aumento en la producción de insulina y la conversión de azúcar en grasa por parte del hígado. A los 40 minutos, la cafeína es completamente absorbida, aumentando la presión arterial, dilatando las pupilas y liberando más azúcar en la sangre por parte del hígado. A los 45 minutos, se incrementa la producción de dopamina, estimulando los centros de placer del cerebro.
Los médicos han relacionado el consumo de gaseosa con la obesidad, estimando que cada lata consumida incrementa en 1.6 veces la probabilidad de desarrollar obesidad.
Muchas gaseosas contienen jarabe de maíz alto en fructosa como edulcorante, lo que ha sido vinculado a un mayor riesgo de síndrome metabólico, que a su vez se asocia con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca y diabetes.
¿Te sorprenden estos datos? ¿Estás listo para dejar las bebidas gaseosas por un estilo de vida más saludable?
