Profundicemos en el mundo de los polifenoles, unos aliados valiosos en nuestra lucha diaria contra el envejecimiento. Son micronutrientes que exhiben una actividad antioxidante en nuestro cuerpo, esenciales en nuestra dieta, especialmente para mantener nuestra salud y juventud. Con los polifenoles, podremos mantener nuestras células a salvo del daño oxidativo gastando el mínimo esfuerzo.
Sobrevive al proceso de oxidación celular
El envejecimiento es un proceso inescapable en la vida humana, caracterizado por el declive gradual de nuestras células mediante la oxidación. Este proceso es el culpable detrás de cambios físicos visibles como arrugas, pérdida de la estructura facial, flacidez y manchas en la piel. Sin embargo, puedes frenar la marcha de la oxidación con el consumo de alimentos ricos en antioxidantes y polifenoles.
Halla los polifenoles en tu dieta
Los polifenoles se presentan en cuatro tipos diferentes, cada uno con su respectiva concentración de anillos fenólicos. Podrías haber consumido polifenoles sin siquiera saberlo, ¡Fíjate en estas fuentes comunes!
- Flavonoides: Se encuentran en frutas, vegetales, té verde y vino.
- Estilbenos: Presentes en el vino y frutos secos como cacahuetes.
- Lignanos: Los puedes encontrar en legumbres, semillas de linaza y algas.
- Ácidos fenólicos: Se encuentran en el té verde, la canela, kiwi, manzana y cerezas.
Según los nutricionistas, una cantidad de 50 a 800 mg de polifenoles, es habitual en una dieta diaria normal. Pero, si logras superar esa cantidad, tu cuerpo se beneficiará obtieniendo más antioxidantes.
Algunos alimentos con alto contenido de polifenoles
Existen suplementos de polifenoles que puedes adquirir, pero una variedad de alimentos también contienen una alta concentración de estos. Incluso puedes obtener un efecto prebiótico al consumir alimentos ricos en polifenoles.
Algunas legumbres como lentejas, judías, guisantes y soja son ricas en polifenoles. También el té verde y el vino tinto, por su contenido de catequinas. En cambio, las frutas y verduras de color rojo o morado como la berenjena, la col lombarda y la remolacha son ricas en quercetina.
Las uvas, fresas, granadas y frambuesas contienen dosis significativas de kanferol y hesperetina. Mientras que los tomates, cebollas, ajos o pimientos son fuentes de quercetina y miricetina. Sumado a esto, algunos cereales integrales como el trigo sarraceno contienen ligninas y lignanos, nutrientes asociados a los polifenoles.
Finalmente, si eres amante del chocolate o de la cerveza, puedes seguir disfrutándolos ya que son fuentes de polifenoles como los taninos, galocatequinas y resveratrol.
