Mitos y Realidades Sobre el Cannabis Medicinal y la Diabetes

Salud

Por Gloria Paula Trujillo, 20.01.2026



En las últimas fechas, el cannabis medicinal ha generado un gran revuelo debido a su discutido potencial para asistir a pacientes con diabetes. Sin embargo, es esencial abordar este tema con una perspectiva científica y desestimar las falsas promesas que a menudo circulan en los medios y la publicidad.

La verdad es que no existe una base científica consistente que avale la idea de que el cannabis pueda controlar la diabetes. Aunque en ciertos casos puede contribuir a mitigar el dolor y favorecer una mejor calidad del sueño, también conlleva riesgos considerables. En caso de considerar su uso, siempre debe hacerse bajo supervisión médica y como un complemento al tratamiento prescrito por un especialista.

Diversos países han comenzado a regular el uso medicinal del cannabis, aunque la normativa puede variar significativamente. Por ejemplo, en España recientemente se aprobó un decreto que todavía está pendiente de implementarse y que establece que solo médicos especialistas podrán prescribirlo. En contraste, en México el consumo de cannabis con fines medicinales es legal desde 2021, pero se requiere receta y registro sanitario para su uso.

Cómo funciona el cannabis

El cannabis contiene diversas sustancias, siendo el tetrahidrocannabinol (THC) la responsable de sus conocidos efectos psicoactivos, y el cannabidiol (CBD), que posee un perfil de riesgo diferente, sin efectos psicoactivos. Además, la dosis, la pureza y el modo de uso pueden variar ampliamente, sumando complejidad a cualquier intento de obtener resultados generalizables.

Respecto a su impacto en pacientes con diabetes, algunos hallazgos significantes incluyen:

1) No se ha comprobado que controle los niveles de glucosa en sangre.

2) Puede aliviar el dolor neuropático, un síntoma común en personas con diabetes de larga data.

3) En algunos casos, puede contribuir a un sueño de mejor calidad.

4) Para personas con diabetes tipo 1, el uso recreativo de cannabis tiene el potencial de desencadenar episodios de cetoacidosis y complicar su condición de salud.

Lo desconocido del cannabis

A pesar de los avances, existen numerosas incógnitas en torno a los efectos del cannabis. No contamos con información suficiente para establecer una dosis ideal, determinar cuánto tiempo y en qué formato es preferible administrarlo para tratar los síntomas de la diabetes, ni podemos asegurar a quiénes beneficiará y a quiénes no. Por otro lado, los efectos a largo plazo en el hígado, el estado de ánimo, la memoria, el corazón y el apetito están aún por determinar.

Lo que sí sabemos es que tanto el CBD como el THC pueden alterar la forma en que otros medicamentos actúan en nuestro cuerpo.

No obstante, uno de los principales problemas que rodean al cannabis y sus derivados es la calidad de los productos disponibles en el mercado. La regulación insuficiente conlleva que muchos productos no contengan los compuestos que indican o estén contaminados. Una regulación más estricta y la obligación de realizar análisis de laboratorio serían pasos fundamentales para garantizar la seguridad y el conocimiento de los pacientes.

Perspectivas de la farmacología de redes en el estudio del cannabis

La farmacología de redes es un enfoque moderno y prometedor para explorar el impacto del cannabis en la diabetes. A diferencia de los enfoques tradicionales, esta metodología permite analizar redes de genes y proteínas que cambian en individuos con esta condición de salud. Aunque estas pruebas se realizan en computadoras y no en humanos, son útiles para filtrar las moléculas de cannabis más prometedoras y evaluarlas en el laboratorio y en ensayos clínicos.

Recomendaciones de uso práctico

  1. Es esencial mantener el tratamiento prescrito, como la metformina o la insulina, y seguir un plan de dieta y ejercicio, incluso si se prueba el cannabis. Informar al médico sobre la consideración de su uso también es vital para prevenir posibles interacciones dañinas.
  2. Verificar la calidad del producto de cannabis es crucial. Para ello, es conveniente pedir un certificado de análisis que especifique la cantidad de CBD y THC contenidos, así como la ausencia de contaminantes.
  3. En caso de decidir probar el cannabis, debería hacerse de manera gradual, manteniendo un registro de su impacto en el sueño, el dolor y los niveles de glucosa. El uso debe ser interrumpido si se experimentan síntomas como mareos severos, vómitos, palpitaciones o fluctuaciones drásticas de azúcar en sangre.
  4. Evitar el engaño del marketing: las promesas de "curar" o "disminuir rápidamente el azúcar" son un signo de advertencia.
  5. Elegir métodos de consumo no inhalados, como las presentaciones orales o sublinguales, para preservar la salud pulmonar.
  6. Abstenerse de conducir tras el consumo de cannabis para evitar accidentes vehiculares.

Aspectos futuros de la investigación y regulación del cannabis

Todavía se necesita mucha investigación antes de que podamos entender completamente el potencial y los riesgos del cannabis para pacientes con diabetes. Se requieren ensayos a gran escala con productos estandarizados y seguimientos a largo plazo. Además, es imprescindible desarrollar un mejor sistema de regulación y pruebas de calidad para proteger a los pacientes.

Aunque hoy en día se reconoce que el cannabis no cura ni controla la diabetes, puede ofrecer cierta ayuda para disminuir el dolor y facilitar un sueño reparador en algunos casos. Sin embargo, no está exento de riesgos, especialmente para pacientes de diabetes tipo 1. Antes de probarlo, es imprescindible consultarlo con un médico, seguir el tratamiento recetado y asegurarse de obtener productos de calidad y seguros.



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