Nutrirse correctamente es vital en todas las etapas de la vida, y aún más durante la tercera edad. Una alimentación balanceada y variada permite obtener todos los nutrientes necesarios para mantenerse fuerte y resistente a las enfermedades. En la última etapa de la vida, la dieta adquiere una gran relevancia ya que muchas personas mayores corren el riesgo de caer en la desnutrición, un problema de salud serio que puede exacerbarse debido a diversos factores.
¿Por qué la desnutrición es común en personas mayores?
Existen múltiples razones por las cuales las personas mayores pueden no consumir suficientes nutrientes. Muchos viven solos y tienen dificultades para movilizarse, hacer compras o preparar alimentos. Esto genera una falta de acceso a una amplia variedad de alimentos. La depresión, problemas de salud bucal, ciertos medicamentos y tratamientos médicos también pueden resultar en una disminución del apetito.
Otro factor a considerar es la disminución de los sentidos del gusto y del olfato. Esto puede hacer que los alimentos parezcan menos apetitosos, lo cual es especialmente preocupante en una etapa de la vida donde la nutrición es tan crucial.
¿Cómo funcionan nuestros sentidos del gusto y del olfato?
Nuestros sentidos del gusto y olfato son responsables de nuestra experiencia alimenticia. Son ellos los que nos permiten percibir las cualidades de los sabores y los olores de nuestros alimentos. Sin embargo, con la edad, estos sentidos pueden debilitarse, lo que resulta en una disminución en el disfrute de los alimentos y, por consiguiente, en una disminución en la ingesta de nutrientes esenciales.
¿Cómo podemos mejorar la experiencia alimenticia en la tercera edad?
Acentuar los sabores de los alimentos puede ser una estrategia eficaz para mejorar la alimentación en la tercera edad. Esto puede lograrse utilizando ingredientes como el glutamato monosódico (GMS), diversos condimentos y hierbas aromáticas. Sin embargo, es importante considerar las necesidades individuales, las alergias y las intolerancias alimenticias.
El disfrute de los alimentos está estrechamente vinculado con la calidad de vida. Cuando los sentidos del gusto y del olfato se debilitan, la experiencia alimenticia puede verse drásticamente reducida. Por lo tanto, es esencial considerar estas estrategias para mejorar la nutrición y calidad de vida en la tercera edad.
