El anhelo humano de volar se remonta a los tiempos antiguos. Nos hablan de ello las numerosas leyendas y mitos que perviven desde la antigüedad, como la trágica historia del vuelo de Ícaro en la mitología griega. Visionarios como Leonardo da Vinci incluso diseñaron "aviones" tan temprano como el siglo XV.
Con el primer vuelo humano realizado por François de Rozier y el marqués de Arlandes en 1783 a bordo de un globo de papel liviano, el reto pasó a ser la construcción de una máquina que pesara más que el aire, capaz de despegar por sus propios medios. Las décadas siguientes de investigación fueron lentas, pero al final, llevaron a resultados significativos.
La primera persona en lograr un vuelo controlado con una máquina más pesada que el aire fue John Joseph Montgomery el 28 de agosto de 1883. Utilizó un planeador, al igual que otros pioneros de ese tiempo como Otto Lilienthal, Percy Pilcher y Octave Chanute.
Sir George Cayley, uno de los fundadores de la aerodinámica, había estado construyendo y volando prototipos de aeronaves de ala fija desde 1803. En 1853, construyó un planeador exitoso capaz de transportar pasajeros, pero no tenía motores, por lo que no se consideraba un avión.
El primer avion propiamente dicho fue hecho realidad por Clément Ader. El 9 de octubre de 1890, logró despegar y volar 50 metros con su Éole. Ader repitió esta hazaña con sus modelos Avión II y Avión III en 1892 y 1897 respectivamente. El vuelo del Éole ha pasado a la historia como el primer vuelo autopropulsado de la humanidad y es considerado el inicio de la aviación en Europa.
Por su parte, el brasileño Santos Dumont es reconocido como el primer hombre en despegar en un avión propulsado por un motor aeronáutico. Aunque existen disputas sobre quién fue el primero en lograr esto - algunos atribuyen este honor a los hermanos Wright debido a su despegue el 17 de diciembre de 1903 - Santos Dumont fue el primer hombre en cumplir un circuito preestablecido bajo la supervisión oficial. Voló aproximadamente 60 metros a una altura de 2 a 3 metros del suelo con su 14-bis, el 23 de octubre de 1906, en París.
Es importante mencionar que Santos Dumont fue la primera persona en volar una aeronave más pesada que el aire por sus propios medios, ya que el avión de los hermanos Wright, el Kitty Hawk, necesitó asistencia para el despegue hasta 1908. Este vuelo ocurrió en París, el 12 de noviembre de 1906, y fue bien documentado tanto por la gente local, la prensa, varios aviadores y las autoridades.
Antes del logro de Dumont y los hermanos Wright, Gustave Whitehead, otro innovador pionero de la aviación, ya había logrado volar sus modelos 21 y 22 desde 1899 en Connecticut. Ambos aviones eran monoplazas, con el primero propulsado por un motor de 20hp (15kW) y el segundo por uno de 40hp (30kW). Para despegar, el motor aceleraba las ruedas delanteras y el piloto cambiaba la dirección de la fuerza hacia las hélices. De esta manera, no se necesitaba un mecanismo de catapulta como en el modelo de los hermanos Wright.
Con el paso de los años, la aviación siguió avanzando, con Glen H. Curtiss inventando el primer hidroavión en 1911, Ígor Sikorski diseñando el primer cuatrimotor, el "Le Grand", en 1913, y Juan Guillermo Villasana creando la hélice Anáhuac en 1912.
Después de la Primera Guerra Mundial, los ingenieros se dieron cuenta de que las hélices tenían su límite en lo que respecta al rendimiento. Comenzaron a buscar nuevos métodos de propulsión para alcanzar velocidades más altas. Frank Whittle patentó sus primeros motores de turbina de compresor centrífugo en 1930 y Hans von Ohain hizo lo mismo en 1935 con sus motores de compresor axial de turbina. En Alemania, el 27 de agosto de 1939, despegó el HE-178 de Heinkel, que estaba equipado con un motor de Ohain, realizando el primer vuelo a reacción de la historia.
Esta apasionante historia de la aviación humana es un recordatorio de la ambición constante de nuestro espíritu explorador. ¿Hacia dónde crees que nos llevará el futuro de la aviación?
