Cada uno de nosotros toma decisiones en el día a día, a veces sin siquiera percatarse, ejemplos de estas pueden ser qué ropa vestir, qué alimento consumir, e incluso que camino tomar al caminar o conducir. Estas decisiones, aunque parecen automáticas y rápidas, se fundamentan en un procesamiento profundo del cerebro donde se evalúan distintas posibilidades y se anticipan los resultados de cada opción.
Por muchos años, la neurociencia ha buscado desentrañar cómo nuestro cerebro logra traducir nuestras expectativas y señales del medio ambiente en movimientos precisos. Aunque se han obtenido algunas respuestas, estas siempre han sido parciales. Sin embargo, un avance sin precedentes ha llevado a encontrar una respuesta global.
Gracias a un esfuerzo colectivo de 12 laboratorios en Europa y Estados Unidos, el International Brain Laboratory (IBL) ha revelado el funcionamiento neuronal casi en la totalidad del cerebro de ratones mientras realizaban decisiones. Los resultados de este estudio fueron publicados en la revista Nature en dos artículos complementarios y demuestran la forma en que nuestras expectativas modelan nuestras elecciones.
Un mapa completo de la actividad cerebral
El primer artículo publicado explora una tarea simple de decisión en ratones: centrar una cuadrícula de luz en la pantalla moviendo una rueda hacia la izquierda o la derecha. Aunque puede parecer una tarea sencilla, combina los mecanismos de percepción, memoria y acción, permitiendo estudiar cómo el cerebro transforma la información sensorial en acción.
El estudio arrojó que la actividad cerebral no está limitada a zonas específicas, sino que, aunque la información visual se registró primero en las áreas de visión, se propagó rápidamente a otras regiones como el mesencéfalo y el rombencéfalo.
Además, las señales de recompensa y motoras se detectaron en casi todo el cerebro, indicando que la toma de decisiones surge no de una progresión vertical de "ver", "pensar" y "actuar", sino de una red distribuida y coordinada de regiones.
Luz Sobre Las Expectativas
El segundo artículo se centró en cómo nuestras expectativas previas influyen en nuestras decisiones. Como en el primer estudio, las ratones realizaron tareas de decisión, sólo que en este caso, las condiciones se tornaban más o menos probables. Las ratones aprendieron estas pautas a lo largo de 459 sesiones y las utilizaron para optimizar su rendimiento.
De manera sorprendente, se encontró que estas expectativas no estaban confinadas a unas pocas áreas, sino que se registraban en una gran variedad de regiones del cerebro, incluyendo áreas sensoriales tempranas y motoras, así como la corteza orbitofrontal y la corteza cingulada anterior.
Estos descubrimientos respaldan la idea de que nuestro cerebro constantemente genera hipótesis sobre lo que sucederá luego y que estas hipótesis influyen en nuestra percepción. Esta comprensión puede ser vital para entender trastornos como la esquizofrenia y el autismo, donde se cree que la dificultad para actualizar expectativas y creencias sobre el entorno puede ser la raíz de algunos síntomas.
Avance en la Ciencia Colaborativa
Este logro monumental en el campo de la neurociencia no hubiera sido posible si no fuera por una nueva forma de colaborar en la ciencia. Siguiendo ejemplos de proyectos como el CERN y el Proyecto del Genoma Humano, el International Brain Laboratory implementó una modalidad de trabajo global y colaborativo que resultó en un recurso abierto con registros neuronales accesibles al público. Esta nueva modalidad marca un cambio cultural en la ciencia, donde laboratorios de todo el mundo pueden trabajar conjuntamente para proporcionar una visión más completa.
En conclusión, estos dos estudios complementarios demuestran que la toma de decisiones y nuestras expectativas previas no están centralizadas en una única región del cerebro, sino que se originan de un conjunto coordinado de múltiples regiones. Este descubrimiento de como nuestro cerebro funciona como una "máquina de predicción distribuida" representa un importante hito en la camino hacia una neurociencia más global, abierta y colaborativa.">
Ahora que comprendemos más sobre cómo nuestro cerebro toma decisiones y cómo nuestras expectativas contribuyen en este proceso, solo queda preguntarse, ¿cómo cambiará este descubrimiento nuestra forma de entender y tratar los trastornos neuronales en el futuro?
