La L-Carnitina ha sido por mucho tiempo considerada una molécula milagrosa para la pérdida de peso. Desde su descubrimiento y descripción de utilidad en 1947 por Fraenkel, ha atraído la atención de la comunidad científica, nutricionistas, y amantes del fitness. Al parecer, tener un cuerpo en forma o simplemente mantener una salud óptima, ha hecho que muchos busquen en la L-Carnitina una solución rápida y fácil para eliminar grasa.
Pero, ¿qué es realmente lo que sabemos sobre ella? A medida que pasa el tiempo, parece que las evidencias científicas no son tan claras sobre su eficacia. Entonces, ¿Cómo apareció este suplemento y cuál ha sido su trayectoria? ¿Por qué se ha utilizado durante tanto tiempo? ¿Y qué puede hacer realmente por nosotros? Vamos a explorar más detalles sobre este producto tan popular en los gimnasios.
El origen de la L-Carnitina
La L-Carnitina, o levocarnitina, fue hallada en la carne animal en 1905. Sin embargo, no fue hasta 40 años después que se comprendió su papel esencial en la vida. Esta amina cuaternaria es un estereoisómero levo de la D-Carnitina, una forma de carnitina que es biológicamente inútil para los animales. La carnitina es generada a partir de los aminoácidos lisina y metionina con la ayuda del hierro y las vitaminas C, B3, y B6.
El papel de la L-Carnitina es mediar el transporte de los ácidos grasos hacia la mitocondria, el orgánulo responsable de producir energía en nuestras células. Sin la L-Carnitina, la célula no podría usar estas moléculas de grasa para conseguir ATP, la unidad molecular de energía, lo cual tendría consecuencias nefastas.
Nuestro cuerpo produce L-Carnitina gracias al riñón, hígado y cerebro, pero también podemos obtenerla a través de comidas de origen animal como la leche y la carne. Los vegetales, por otro lado, no suelen contener carnitina o tienen muy poco, como ocurre con las zanahorias, los espárragos, o el arroz. Aunque puede parecer importante en dietas especiales, se ha demostrado que la L-Carnitina que producimos es suficiente para nuestro correcto funcionamiento.
Su vinculación con el mundo del deporte y el fitness se debe, precisamente, a su papel como movilizador de grasas. La idea es bastante simple y lógica: si esta sustancia ayuda en la generación de energía al consumir ácidos grasos, cuanto más se tenga, mejor. Además, su fácil obtención y bajo costo la han convertido en un suplemento dietético muy popular.
L-Carnitina: Expectativas vs Realidad
La deficiencia de L-Carnitina puede llevar a aumento de peso y acumulación de grasas, además de otras enfermedades más serias. En consecuencia, muchos nutricionistas deportivos y entrenadores físicos aconsejan su consumo. Aquellos que menos entienden sobre nutrición y biología quizás busquen en la L-Carnitina una pérdida sencilla de peso. Sin embargo, los profesionales más serios apuntan a este suplemento como algo que puede ayudar a mejorar el rendimiento deportivo y la quema de grasas. Algunos investigadores incluso se han centrado en cómo la L-Carnitina podría ayudar al metabolismo celular y muscular.
Actualmente, sabemos que la carnitina puede ser utilizada en el tratamiento de varias enfermedades. Por ejemplo, contribuye al correcto funcionamiento del hígado en personas con esteatohepatitis no alcohólica, puede mejorar la movilidad de los espermatozoides, y se utiliza para atenuar las intoxicaciones con ácido valproico, una sustancia empleada en el tratamiento de la epilepsia. No obstante, no hay evidencias claras que indiquen que la carnitina pueda ayudar a manejar las grasas en un contexto deportivo.
Si lo que buscamos es mejorar la gestión de grasas corporales o la eficiencia física, parece que la carnitina no nos será de ayuda. Hasta ahora, la suplementación con carnitina no ha demostrado proporcionar ningún beneficio ergogénico (en la producción de energía del cuerpo), ni mejora en el rendimiento en ningún tipo de deporte.
Las evidencias científicas relativas a la L-Carnitina
Aunque algunos estudios han aportado evidencia limitada respecto a su impacto sobre el rendimiento deportivo, la mayoría de las investigaciones contradicen estos resultados. En la actualidad, la suplementación con carnitina no ha demostrado proporcionar ningún tipo de beneficio ergogénico ni de rendimiento en ningún tipo de deporte.
Existen algunos resultados que indican que la L-Carnitina podría ayudar a la recuperación muscular después de una sesión intensa de ejercicio. Pero es importante entender que si hay un exceso de L-Carnitina en el cuerpo, este será excretado en la orina para mantener un correcto funcionamiento celular en lugar de aumentar el metabolismo de las grasas.
Nuestro cuerpo produce la cantidad de L-Carnitina que necesita en cada momento y elimina el exceso. Aunque la idea de consumir un suplemento adicional en caso de necesitar más L-Carnitina (por ejemplo, al hacer ejercicio más intenso) pueda parecer lógica, la realidad es que no es así. Por lo tanto, su eficacia para la pérdida de peso y mejora del rendimiento físico está en seria duda. Por el momento, aparte del tratamiento de ciertas patologías, no existen razones válidas para suplementar una dieta con carnitina. Y si decidimos hacerlo, será mejor no esperar ningún resultado milagroso, para evitar decepciones.
