El oscuro secreto detrás del primer perro astronauta: La trágica historia de Laika

Curiosidades

Por Gloria Paula Trujillo, 08.12.2024



La travesía del primer ser de la Tierra al espacio fue un hito científico significativo. Sin embargo, hay una oscura realidad asociada con esta hazaña lograda por la URSS, que permaneció oculta durante mucho tiempo. Esta es la historia conmovedora y dolorosa de Laika, la primera perrita que se atrevió a viajar al espacio.

El anuncio de Jruschov sobre la expedición

Después del exitoso lanzamiento del satélite Sputnik 1 en 1957, Nikita Jruschov, el entonces líder supremo de la Unión Soviética, anunció la próxima misión espacial, esta vez con un pasajero a bordo. Esta misión tenía como propósito conmemorar el 40 aniversario de la Revolución Rusa.

Dado que aún no se conocían las posibles repercusiones que podía tener un viaje espacial en los humanos, se decidió que un animal sería el primer pasajero en esta expedición. La suertuda (o no tanto) fue Laika, una humilde perrita callejera.

La captura y el arduo entrenamiento de Laika

Laika, una perra mestiza que pesaba sólo 6 kilos, fue capturada en las calles de Moscú. Dado que había estado expuesta a condiciones extremas al vivir en las calles, los científicos pensaron que sería capaz de resistir las duras condiciones del espacio exterior.

El entrenamiento de Laika no fue fácil. Tenía que permanecer en lugares reducidos durante largas horas para acostumbrarse al pequeño tamaño de la nave espacial en la que viajaría.

La fabricación de la nave espacial

El tiempo para construir y perfeccionar la nave de Laika era limitado, ya que los expertos espaciales ya tenían otro proyecto en marcha. Sin embargo, en menos de un mes, los ingenieros lograron desarrollar la cápsula Sputnik-2. Equipada con dispensadores de agua y comida en forma de gelatina, y con arneses especiales para evitar que Laika flotara sin control una vez en el espacio, la cápsula estaba lista para el más grande de los viajes.

El traje acestral que Laika utilizó durante su vuelo en el Sputnik 2. Fuente: Wikipedia

Laika despegó a las estrellas el 3 de noviembre de 1957. Aunque muchas personas creyeron que murió después de cinco meses en órbita, la dura realidad es que murió sólo seis horas después del despegue. Debido a la incapacidad de los ingenieros para construir un adecuado sistema de refrigeración para la nave, las temperaturas en su interior se volvieron insoportables para la pobre perrita, causándole un fatal ataque al corazón.

La cruda y oculta realidad

Muy a nuestro pesar, la misión de Laika siempre estuvo condenada al fracaso. Su cápsula no fue diseñada para ser recuperada, y nunca existió la intención de traerla de vuelta a salvo. A pesar de este hecho, la versión oficial de los soviéticos era que Laika volvería a la Tierra a salvo, gracias a un paracaídas, días después del lanzamiento.

Posteriormente, el gobierno soviético hizo circular la versión de que la perrita había sido sacrificada, intentando eludir cualquier crítica futura. Sin embargo, no fue hasta el 2002 que finalmente supimos la desgarradora verdad sobre el destino de Laika, el primer animal astronauta.



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