Descubre por qué el mar es salado: explorando los misterios de la naturaleza

Curiosidades

Por Gloria Paula Trujillo, 08.02.2026



Introducción

¿Alguna vez has pensado en por qué el mar es salado y no dulce? A pesar de que los ríos de agua dulce desembocan en el océano, sigue siendo un misterio para muchos cómo el océano mantiene su sabor salado. Este misterio se desentierra cuando exploramos los numerosos procesos naturales que han formado nuestro hermoso planeta a lo largo de millones de años.

Nacimiento de agua salada

El agua dulce que desemboca en el océano suele llevar pequeñas cantidades de sales y minerales. Estos elementos provienen de las rocas en tierra firme y son disueltos por la lluvia, transformando el agua en un ácido suave. Al caer sobre las rocas, el ácido rompe las partículas minerales y las transporta hasta el océano a través de los ríos y arroyos.

A pesar de este proceso, no percibimos un sabor salado en nuestras vías fluviales. Esto se debe a que la lluvia, al renovar de manera constante el agua dulce, acaba diluyendo las sales disueltas. De hecho, el volumen de agua dulce supera al de los minerales disueltos.

Por otro lado, el océano funciona como un sistema acumulativo. Los minerales y sales que transporta el agua dulce no se eliminan fácilmente y se van depositando a medida que pasa el tiempo. A esto se suma la contribución de otros fenómenos naturales, como los respiraderos hidrotermales en el fondo oceánico.

Respiraderos oceánicos y volcanes

En las profundidades del océano, el agua se filtra a través de grietas en la corteza terrestre y se calienta con el magma situado debajo. Este calentamiento hace que el agua disuelva más sales y minerales, de forma similar a cómo se disolvería una cucharada de azúcar en un vaso de leche caliente. Esto a su vez se libera de nuevo al océano a través de los respiraderos, incrementando la cantidad de componentes disueltos en el agua marina.

Asimismo, los volcanes submarinos aportan grandes cantidades de minerales y gases disueltos a la salinidad oceánica cada vez que entran en erupción.

La maravillosa composición del agua marina

El ion sodio (Na) y el ion cloruro (Cl) son dos de los elementos más abudantes en el agua de mar, representando casi el 85% de todas las sales disueltas en el océano. Su combinación da lugar al cloruro de sodio (NaCl), nuestra conocida sal de mesa.

Estos dos elementos, además de ser los principales contribuyentes a la salinidad del mar, también juegan un papel crucial en la regulación de otras propiedades esenciales del océano, como su densidad y conductividad. Y es interesante destacar que la relación entre el sodio y el cloruro se mantiene prácticamente constante en el agua de mar, lo que la diferencia de otros pares de iones.

La variabilidad de la salinidad marina

El contenido de sal del mar no es el mismo en todos los rincones del planeta. Generalmente, ocurre que hay menos salinidad cerca del ecuador y en los polos, debido a la mayor precipitación y al derretimiento del hielo que diluyen la sal. En cambio, en las latitudes medias, la salinidad tiende a aumentar debido a una mayor evaporación.

La salinidad extrema de los lagos salados

Existen ciertos cuerpos de agua, como los lagos salados, que poseen una concentración de sal aún mayor que la del océano debido a su ubicación en regiones áridas. En estas condiciones, el agua dulce es limitada y la evaporación es alta, resultando en una concentración creciente de sales. El mar Muerto es un ejemplo extremo de esto, con un nivel de salinidad que es casi diez veces mayor que el del océano.

Océanos antiguos: menos salados que ahora

Es ampliamente aceptado entre los científicos que los océanos antiguos eran mucho menos salados que los actuales. Hace miles de millones de años, cuando la Tierra estaba cubierta de océanos jóvenes, la lluvia empezó a caer erosionando las rocas de los continentes recién formados y transportando estos minerales al mar, dando lugar a la acumulación que hoy observamos.

El equilibrio que mantiene la salinidad oceánica

A pesar de la afluencia constante de sales en los océanos, su nivel de salinidad ha permanecido relativamente constante durante los dos últimos millones de años. ¿Cómo puede ser esto? La clave está en el equilibrio. La cantidad de sal que fluye hacia el océano es igual a la cantidad que sales de él. Las sales se precipitan y se depositan en el fondo del mar en forma de sedimentos, creando nuevos minerales en el proceso. Esta acción, junto con la absorción de minerales por parte de los organismos marinos, contribuye a mantener la salinidad constante. En resumen, aún con los ríos y respiraderos hidrotermales sumando constantemente más sales al océano, la misma cantidad de estas sales se elimina mediante precipitación y otros procesos naturales.

Conclusión

Por lo tanto, cuando te sumerjas en el océano y sientas el sabor salado en tus labios, recuerda que estás experimentando el resultado de miles de millones de años de procesos geológicos y químicos. La salinidad del mar es una prueba tangible de la interacción constante entre la atmósfera, la tierra y el océano, un equilibrio que ha sido esencial para desarrollar la vida tal como la conocemos.



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