El autor Roald Dahl nos introdujo a espectaculares escenarios y personajes. Fue su férvida imaginación la que trajo a la vida la fábrica de chocolates de Wonka, el melocotón gigante de James y las extraordinarias habilidades de Matilda. Dahl ha conseguido un lugar eterno en la literatura infantil. Ahora, exploremos la inspiración detrás de su genialidad y su destacada trayectoria.
El pequeño rebelde que aborraba las normas
La infancia de Dahl fue marcada por la adversidad. Tras la pérdida de su hermana y padre a una corta edad, su madre asumió su educación, procurando que recibiera una formación británica de calidad en honor a su difunto padre. Sin embargo, la rigidez escolar provocó su rechazo, llevándolo a convertir su resistencia en bromas pesadas. La más recordada fue cuando dejó un roedor muerto en el escritorio del director de su escuela. Aquella travesura le costó un cambio de institución educativa.
Estas experiencias fueron esenciales para la construcción de su narrativa, ya que todos sus personajes expresan un descontento hacia las figuras de autoridad.
Un peculiares oficio: seductor de mujeres
Confiado en su carisma y apariencia física, Dahl trabajó como seductor profesional para conseguir el apoyo de adineradas mujeres a favor de los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Esta etapa concluyó cuando se casó con la actriz Patricia Neal con quien formó una familia.
La escritura, un talento inesperado
El carácter sociable de Dahl le permitió conectar con influencias poderosas en el campo de la comunicación. Comenzó a escribir para el Saturday Evening Post, y su particular estilo rápidamente llamó la atención. Su imaginación despertó mientras más escribía, convirtiendo sus historias en relatos cada vez más encantadores.

El accidente aéreo que sufrió durante la Guerra fue la inspiración de su primer libro infantil, Los gremlins (1943), con el cual, comenzó su trayectoria como exitoso autor de cuentos para adultos y niños.
Sus hijos, las pequeñas musas
Dahl descubrió un gran público en casa: sus hijos. Para ellos, contaba historias en las que les hacía vivir fantásticas aventuras. Fue gracias a la fascinación que estos cuentos generaban en sus pequeños, que Dahl decidió sumergirse en el mundo de la literatura infantil.
A pesar de ser criticado por algunos padres por incluir fragmentos crueles y humor negro en sus obras, Dahl defendió su postura diciendo que sus libros principalmente estaban dirigidos a niños, quienes tienen un sentido del humor distinto al de los adultos.
Su vida personal: el contraste con sus mundos maravillosos
Dahl vivió periodos de angustia y dolor que incluyeron la pérdida de dos de sus hijos y problemas de salud en su esposa. Estas experiencias tuvieron un impacto en su personalidad, tornándolo en un hombre más oscuro y amargo, pero a pesar de esto, continuó produciendo extraordinarias obras.
Recomendaciones de lectura

Entre sus obras destacan: Las brujas; Charlie y la fábrica de chocolate; Matilda; Los gremlins; James y el durazno gigante. Cada una de sus narraciones contiene elementos biográficos, convirtiéndolos en un universo personal que invita a grandes y pequeños a soñar.
