Infusiones y salud del corazón: cuáles conviene conocer y qué precauciones tomar

Salud

Por Gloria Paula Trujillo, 04.11.2026



Una taza de infusión puede ser una buena excusa para hacer una pausa y bajar el ritmo. Pero cuando se habla de cuidar el corazón, conviene separar los usos tradicionales de los beneficios comprobados: ninguna hierba sustituye la medicación ni ha demostrado, por sí sola, prevenir un infarto.

El espino albar, las hojas de olivo, el rooibos y otras plantas suelen aparecer en recomendaciones caseras para la circulación o la presión arterial. Sin embargo, sus efectos y riesgos son distintos, y algunas pueden interactuar con tratamientos habituales.

Espino albar: no es una infusión para automedicarse

El espino albar se ha utilizado tradicionalmente para molestias cardíacas y se ha estudiado en determinados problemas del corazón. No obstante, los resultados obtenidos con extractos específicos no pueden trasladarse automáticamente a una infusión casera.

No debe usarse para tratar la hipertensión, las arritmias o la insuficiencia cardíaca sin supervisión médica. Puede provocar mareos, náuseas y una bajada de presión, además de interactuar con medicamentos cardiovasculares.

Cola de caballo: efecto diurético no significa protección cardiovascular

La cola de caballo es conocida por su uso como diurético, es decir, por favorecer la eliminación de agua a través de la orina. Eso no demuestra que limpie las arterias, mejore la circulación o prevenga la aterosclerosis.

Su consumo puede alterar el equilibrio de líquidos y minerales. Las personas con enfermedades cardíacas o renales, o que toman diuréticos, no deberían utilizarla por su cuenta. La hinchazón o la retención de líquidos requieren conocer su causa, no solo intentar eliminarlas con una infusión.

Hojas de olivo: no equivalen al aceite de oliva

Las hojas de olivo contienen oleuropeína y otros compuestos que se investigan por sus posibles efectos sobre la presión arterial y el metabolismo. La evidencia disponible no permite recomendar una infusión casera como tratamiento cardiovascular.

Tampoco hay que confundirlas con el aceite de oliva: los beneficios de este alimento dentro de una alimentación saludable no prueban que el té de hojas tenga el mismo efecto. Los preparados de hojas pueden potenciar la acción de medicamentos para bajar la presión o la glucosa.

Romero y ruda: una mezcla que conviene evitar

El uso del romero como condimento no es lo mismo que consumirlo en preparados concentrados. No existe evidencia suficiente para recomendar su infusión como tratamiento de la presión alta o de los problemas circulatorios.

La ruda no es una opción segura para preparar remedios caseros. Su ingestión puede causar intoxicaciones graves y es especialmente peligrosa durante el embarazo. Por eso, no se recomienda combinarla con romero ni beberla para “regular” el corazón.

Rooibos: una bebida sin cafeína, no un remedio para el colesterol

El rooibos no contiene cafeína y aporta compuestos antioxidantes. Puede ser una alternativa para quienes disfrutan de una bebida caliente y prefieren evitar los estimulantes.

Aunque se han investigado posibles efectos sobre algunos indicadores cardiovasculares, los estudios son limitados. No debe presentarse como un tratamiento para reducir el colesterol LDL o la presión arterial. Para prepararlo, seguí las indicaciones del envase y guardalo en un recipiente cerrado, protegido de la humedad.

Melisa y valeriana: relajación con precauciones

La melisa y la valeriana se utilizan para aliviar el nerviosismo leve o favorecer el descanso, aunque su eficacia varía según el preparado y la persona. Ese posible efecto relajante no las convierte en tratamientos para las palpitaciones o las arritmias.

Pueden causar somnolencia y potenciar el efecto del alcohol, los somníferos y otros sedantes. No conviene combinarlas sin asesoramiento ni conducir si producen sueño. Si las palpitaciones son nuevas, persistentes o se acompañan de dolor de pecho, falta de aire o desmayo, se necesita atención médica, no una infusión.

Cómo incorporar infusiones sin descuidar lo importante

  • No suspendas ni ajustes tu medicación para reemplazarla por plantas medicinales.
  • Consultá con un profesional antes de consumir hierbas si tenés una enfermedad crónica, tomás medicamentos, estás embarazada o amamantando.
  • Evitá mezclar varias plantas: que sean naturales no garantiza que sean seguras.
  • Elegí productos identificados y respetá las instrucciones. No existe una dosis universal de “dos tazas al día” válida para todas las hierbas.
  • Si agregás miel, recordá que también aporta azúcares: no ofrece una protección especial para el corazón.

Para cuidar la salud cardiovascular, lo que más pesa sigue siendo la alimentación variada, la actividad física adaptada a cada persona, no fumar, descansar bien y controlar la presión, el colesterol y la glucosa. Una infusión puede acompañar ese momento de bienestar, pero no reemplazar esos cuidados.



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