Cuando dos bebés comparten un embarazo, solemos pensar en dos posibilidades: gemelos idénticos o mellizos. Sin embargo, la biología guarda una tercera opción, extraordinariamente rara: los gemelos sesquicigóticos, también llamados semiidénticos.
Para entender qué los hace especiales, conviene empezar por una diferencia fundamental: no todos los embarazos gemelares se originan de la misma manera.
Todo comienza con un óvulo y un espermatozoide
En la fecundación habitual, un óvulo se une con un espermatozoide y forma una primera célula llamada cigoto. Cada gameto aporta normalmente 23 cromosomas, de modo que el cigoto reúne 46, organizados en 23 pares.
Los gametos se forman mediante un proceso de división celular llamado meiosis, que reduce a la mitad el número de cromosomas y combina información genética. Por eso, los hijos de una misma pareja no reciben exactamente la misma combinación de ADN.
A partir del cigoto comienzan sucesivas divisiones celulares. Con el desarrollo, las células se especializan y dan origen a los distintos tejidos del organismo y a estructuras que sostienen la gestación.
Gemelos idénticos: un mismo punto de partida
Los gemelos monocigóticos se forman cuando un solo embrión se divide en dos durante las primeras etapas del desarrollo. Este fenómeno ocurre aproximadamente en tres o cuatro de cada mil partos.
Como proceden del mismo cigoto, comparten prácticamente toda su información genética y suelen tener el mismo sexo cromosómico. Sin embargo, “idénticos” no significa que sean copias perfectas: pueden aparecer pequeñas diferencias genéticas y también influir el ambiente y la regulación de los genes.
Mellizos: dos óvulos y dos espermatozoides
Los gemelos dicigóticos, conocidos como mellizos, se originan cuando dos óvulos distintos son fecundados por dos espermatozoides diferentes.
Comparten, en promedio, alrededor del 50% de las variantes genéticas que varían entre personas, igual que otros hermanos de los mismos progenitores. Pueden tener el mismo sexo o sexos diferentes, y parecerse mucho o poco.
La frecuencia de estos embarazos varía según la población y factores como la edad materna y los tratamientos de fertilidad. En reproducción asistida, transferir más de un embrión puede aumentar la posibilidad de una gestación múltiple; por eso, en muchas situaciones se prioriza la transferencia de un único embrión.
El tercer tipo: los gemelos semiidénticos
Los gemelos sesquicigóticos representan una situación excepcional. Su origen se ha relacionado con la fecundación de un solo óvulo por dos espermatozoides y una posterior distribución inusual del material genético entre las células.
El resultado es distinto del de los gemelos idénticos y del de los mellizos: comparten la aportación genética materna, mientras que la coincidencia de la aportación paterna puede variar. Sus células pueden contener distintas combinaciones del ADN de los dos espermatozoides.
La fecundación de un óvulo por dos espermatozoides suele producir una dotación cromosómica incompatible con un desarrollo normal. Por eso, que este proceso dé lugar a dos bebés es extraordinariamente infrecuente.
Los casos que permitieron reconocerlos
Un primer caso descrito en 2007 llamó la atención porque uno de los bebés presentaba una variación del desarrollo sexual. Los análisis genéticos permitieron identificar una combinación de material hereditario que no encajaba con las categorías habituales.
Otro caso, publicado en 2019, correspondió a un niño y una niña cuya gestación había parecido inicialmente la de gemelos idénticos. El estudio detectó poblaciones celulares con cromosomas sexuales XX y XY en proporciones diferentes en cada uno.
Estos casos muestran por qué la apariencia física o el sexo de los bebés no bastan para explicar su origen: en circunstancias excepcionales, los análisis genéticos revelan una historia más compleja.
Otra rareza distinta: mellizos con padres biológicos diferentes
Existe además un fenómeno llamado superfecundación heteropaterna. Ocurre cuando dos óvulos liberados en un mismo ciclo son fecundados por espermatozoides de hombres diferentes, tras relaciones sexuales en un intervalo cercano.
No constituye un cuarto tipo equivalente a los anteriores: se trata de mellizos que comparten madre biológica, pero no padre biológico.
En definitiva, la diferencia está en el origen: los gemelos idénticos parten de un cigoto que se divide; los mellizos, de dos fecundaciones independientes; y los semiidénticos, de un mecanismo excepcional que combina un óvulo con la aportación de dos espermatozoides.
