Rosario se tiñe de violeta: diez cuadras marchan por "Ni Una Menos"
En una fecha icónica que ya es parte del calendario cívico de Sudamérica, miles de personas coparon las calles de Rosario este 3 de junio para sumarse a la movilización “Ni Una Menos”. La histórica marcha, que recorrió más de diez cuadras, volvió a demostrar la potencia y el compromiso social para luchar contra la violencia de género.
Un reclamo que atraviesa generaciones
Bajo temperaturas invernales y con bufandas violetas, jóvenes, abuelas, madres y hasta niños se fundieron en un mismo grito: “¡Basta de violencia, vivas y libres nos queremos!”. El movimiento cobró una dimensión conmovedora cuando la abuela de Agostina Vega, víctima de femicidio, se sumó al reclamo:
“A mi hija nadie la escuchó”,recordando lo urgente de fortalecer los canales de ayuda y contención.
El eco en todo el país
No solo Rosario alzó la voz. En Córdoba, Buenos Aires y decenas de ciudades, el reclamo se sintió con fuerza. Plazas y calles rebosaron de carteles y poesía callejera reclamando igualdad, justicia y sistemas de protección efectivos. La cantante Cazzu emocionó al pronunciar:
“Las vidas de las pibas valen”.
Su mensaje se convirtió en consigna para una generación cansada de la impunidad y lista para la transformación social.
¿Por qué se marcha en pleno invierno?
Las bajas temperaturas no amedrentan a quienes luchan por una causa urgente y necesaria. Cada invierno, las vacaciones se transforman en el escenario de unidad y empoderamiento: familias que antes evitaban salir juntas a la noche, amigas que se sienten más seguras al marchar en grupo y, sobre todo, víctimas y sobrevivientes que encuentran compañía y consuelo en la multitud.
Un movimiento que no se detiene
“Ni Una Menos” sigue creciendo y poniendo el tema en agenda, a pesar del frío o las adversidades. Su mensaje resuena cada vez más fuerte: la violencia de género nos afecta a todos y todas, y solo juntos podremos erradicarla. Este invierno, la marcha fue más que una protesta: fue un abrazo colectivo para quienes, alguna vez, sintieron miedo o soledad.
