Las criaturas mitad humanas, mitad animales, que son habituales en las películas de fantasía ya no se limitan solo a la imaginación. Los avances científicos han permitido experimentar con ADN humano y animal, creando interesantes híbridos. En este artículo, exploraremos algunos de estos casos.”
El enlace genético entre humanos y animales ha pautado el trabajo de los científicos durante años, alegando un beneficio para la humanidad. Experimentos se han realizado con vacas, ovejas, cabras, cerdos, ratones, chimpancés y otros monos. Aunque criticados y prohibidos en varios países, muchos han logrado ser exitosos, impulsando grandes avances en la ciencia.
Trivia: ¿Podrías adivinar los progenitores de estos animales híbridos?
La Producción de Leche Humana en Vacas y Cabras
En 2009, investigadores rusos recurrieron a la ingeniería genética para crear cabras que produjeran leche materna humana. El resultado alcanzó un 60% de similitud en proteínas como lisozima y lactoferrina que caracterizan la leche humana.
Unos años más tarde, científicos chinos lograron que una manada de 300 vacas produjeran leche humana. No obstante, la reacción poco entusiasta del público retrasó su introducción al mercado alimentario.
Según el líder de la investigación, el profesor Ning Li, espera que en una década la leche humana de las vacas sea un elemento común en la alimentación humana.
Cerdos con Sangre Humana
Los investigadores del Laboratorio Mayo en Minnesota, Estados Unidos, lograron inyectar células madre humanas en fetos de cerdos, creando el primer cerdo con sangre humana.
El principal objetivo de este experimento era observar la interacción entre células humanas y porcinas. Algunas células se mantuvieron separadas, resultando en una mezcla de células en partes diferentes del cuerpo del cerdo. Otras lograron fusionarse, creando un tipo de ADN nunca antes observado.
Ratones con Hígados Humanos
En 2010, investigadores del Instituto Salk en California crearon un ratón con un hígado casi completamente humano.
La finalidad de este estudio era realizar experimentos con enfermedades como la malaria y hepatitis B y C, las cuales solo afectan a los humanos y a los chimpancés. Para evitar conflicto ético, prefirieron utilizar ratones en lugar de chimpancés.
Reemplazaron los hepatocitos del ratón por células hepáticas humanas, logrando que casi el 95% de las células hepáticas fueran humanas. Este ratón fue progresivamente expuesto a la hepatitis B y C, mostrando que, contrariamente a los ratones normales, este individuo híbrido desarrolló la enfermedad.
Una sustancial sorpresa ocurrió al utilizar un tratamiento para la hepatitis C. Los científicos descubrieron que el hígado "humanizado" del ratón respondía como un hígado normal. También se comprobó que otros medicamentos adicionales se comportaban en el ratón como lo harían en seres humanos.
