Los Juegos Olímpicos representan la apoteosis del atletismo, donde numerosos profesionales en diversas disciplinas se enfrentan en representación de sus naciones de origen. Sin embargo, la edición de 1972, celebrada en Múnich, Alemania, quedó marcada por una terrible tragedia perpetrada por el grupo terrorista Septiembre Negro.

Las Olimpiadas de Múnich: un escenario post-Holocausto
Los Juegos Olímpicos de 1972 tuvieron lugar en Múnich, en la Alemania post-Seconda Guerra Mundial. La competencia atrajo a 121 naciones con un total de 7173 atletas que participaron en 195 eventos divididos en 23 deportes. Aunque la atención primaria se centró en el retorno de ciertas disciplinas deportivas, su historia se vio oscurecida por acontecimientos más atroces.
El desastre se desata: la Masacre de Múnich

En la madrugada del 5 de septiembre de 1972, ocho terroristas árabes del grupo Septiembre Negro irrumpieron en las habitaciones de la Villa Olímpica donde se alojaba el equipo olímpico israelí. Motivados por la liberación de 234 presos árabes en Israel y dos miembros encarcelados en Alemania, los terroristas tomaron como rehenes a los atletas israelíes.
Cuando los terroristas trasladaron a los rehenes al aeropuerto de Fürstenfeldbruck, el intento de las autoridades alemanas por rescatar a los rehenes terminó en un baño de sangre. En el enfrentamiento resultante, los rehenes, un policía, un piloto y cinco de los terroristas perdieron la vida.
Las repercusiones de una tragedia

A pesar de la tragedia, la competición olímpica continuó solo un día después del ataque, lo que provocó una indignación global. Aunque los sobrevivientes del equipo israelí y el equipo egipcio abandonaron los Juegos Olímpicos temiendo represalias, la competencia prosiguió hasta su cierre previsto.
Destino de los terroristas

Como respuesta a estos horribles eventos, Israel lanzó una serie de acciones de represalia que incluyeron bombardeos a distintas bases de la OLP y la eliminación de los líderes de la tragedia y demás responsables.
Los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972 son recordados como un evento teñido por la tragedia y el terrorismo que demostró al mundo que el deporte y la política a veces se cruzan con resultados devastadores.
