El Significado Profundo del Viernes Santo: Un Día de Reflexión y Tradición

Inspiración

Por Gloria Paula Trujillo, 25.01.2026



El Viernes Santo es una celebración esencial dentro del Cristianismo, formando parte crucial de la Semana Santa. Este día se honra la memoria de la muerte de Jesús de Nazaret.

Este día particular, la Iglesia Católica exige a sus seguidores guardar ayuno y abstenerse del consumo de carne como penitencia. De acuerdo con una antigua tradición de la fe católica, en este día no se celebra la Eucaristía y se venera la Cruz.

Como una excepción a la tradición de la Misa, en el Viernes Santo se realiza la "Liturgia de la Pasión del Señor" por la tarde, idealmente cerca de las tres de la tarde, hora que tradicionalmente se asocia con la muerte de Jesús en la cruz. Sin embargo, por razones prácticas puede celebrarse más tarde, pero no después de las seis de la tarde.

En este servicio, el sacerdote y el diácono visten ornamentos rojos para recordar la sangre derramada por Jesuscristo en la cruz. Antes de comenzar la celebración, la iglesia se mantiene en penumbra o, si es imposible, con una tenue iluminación. El altar está sin manteles ni decoraciones. Se coloca un pedestal al lado del altar para la santa cruz que será venerada.

La ceremonia comienza en silencio. El sacerdote se postra frente al altar, recordando la agonía de Jesús. Incluso el diácono, los ministros y los fieles se arrodillan en silencio unos instantes. Tras este momento de reflexión, el sacerdote se levanta y realiza una oración para dar inicio a la liturgia.

En este servicio se leen dos pasajes de las escrituras, uno del profeta Isaías (el siervo sufriente) y otro del apóstol San Pablo. Estas lecturas están separadas por un salmo. Luego se proclama el relato completo de la "Pasión según San Juan”, en el que participan varias personas en las diferentes voces del relato.

Después, se hacen peticiones de manera solemne por varias intenciones, incluyendo la Iglesia, el Papa, los fieles, los gobernantes, y aun por aquellos no católicos, los judíos y los ateos.

Continúa la ceremonia con la veneración de la Cruz. Durante este momento, la cruz se descubre paulatinamente en tres etapas. El sacerdote va avanzando desde los pies de la iglesia, con la cruz cubierta con una tela, y la va destapando al tiempo que canta. Luego, el sacerdote y todos los fieles besan la cruz durante una canción, la única en toda la celebración.

Al final de la ceremonia, luego del rezo del Cordero de Dios, se distribuye la comunión a los fieles con las Formas Sagradas reservadas en el monumento el día anterior, el Jueves Santo. La celebración culmina sin impartirse la bendición, invitando a los fieles a esperar junto a la Virgen María la llegada de la Resurrección del Señor. A continuación, los sacerdotes y ministros se retiran en silencio.

Además de las ceremonias en los templos, en muchos lugares se conmemora el Viernes Santo con el rezo del Vía Crucis, que son catorce estaciones que evocan el camino de Jesús hacia su muerte en la cruz.

El Viernes Santo es el único día del año litúrgico católico en que no se celebra la Misa, como signo de luto por la muerte del Señor. Las campanas no suenan, siendo reemplazadas en algunos lugares por matracas de madera. El órgano tampoco suena, salvo para marcar el tono, y se evita el canto polifónico.



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