¿Alguna vez se ha preguntado quiénes son los llamados NPC (Non-Playable Characters) en el mundo de los videojuegos? Lejos de ser usuarios humanos, los NPC o personajes no jugables son en realidad bots, personajes virtuales que existen en los videojuegos o el metaverso, y son controlados por programas computacionales.
En sus primeros días, los NPC tenían comportamientos y rutinas simples y predecibles, contribuyendo a la narrativa lineal de los videojuegos. Sin embargo, con los avances tecnológicos, los NPC han evolucionado y tienen un mayor impacto en la experiencia del usuario. La inteligencia artificial (IA) generativa está revolucionando la interacción con los bots, permitiéndoles aprender, adaptarse e incluso generar su propio contenido.
Un ejemplo de esta transformación son plataformas como AI Dungeon y la propuesta de Neo-NPC por parte de Nvidia. Aquí, los NPC pueden generar conversaciones naturales, conservar la memoria de interacciones previas y hasta expresar emociones. La investigación sobre la computación afectiva está trabajando en lograr que las máquinas respondan de manera similar a los sentimientos humanos.
La evolución de la interacción
La interacción entre los jugadores y los NPC ha sido un componente clave para la experiencia de juego desde los primeros videojuegos. En los metaversos, o universos virtuales, este nivel de interacción ha alcanzado un realismo e inmersión nunca antes vistos.
Los NPC de juegos como "Pac-Man" (1980) y "Super Mario Bros." (1985) eran simples, con patrones básicos de movimiento. Sin embargo, a lo largo de los años, los NPC han evolucionado. En juegos como "The Elder Scrolls: Arena" (1994) y "Los Sims" (2000), los NPC tienen ciclos de vida simulados, y los jugadores pueden influir en sus relaciones y comportamientos.
Más que la técnica, la interacción con los NPC también tiene una dimensión social. Los jugadores buscan conectarse emocionalmente con estos personajes virtuales. En este sentido, el diseño y la narrativa de estos personajes juegan un papel importante. En juegos como "Final Fantasy VII" (1997) y "Mass Effect" (2007), se lograron crear personajes inolvidables con historias y personalidades complejas.
En la actualidad, metaversos como Roblox, Fortnite y Minecraft tienen planes para integrar la inteligencia artificial generativa en NPC en el futuro cercano, como lo demuestra el Proyecto Malmo de Microsoft.
La IA y una mejor experiencia de juego
Desde sus inicios, la IA permitía a los NPC aprender y adaptarse al comportamiento de los jugadores. En "Black & White" (2001), los jugadores podían "educar" a una criatura, y en "F.E.A.R." (2005), los enemigos podían trabajar en conjunto para plantear un desafío mayor al jugador.
Hoy en día, plataformas como AI Dungeon usan el modelo de lenguaje GPT-3 para generar historias y diálogos dinámicos. Esto permite a los jugadores interactuar con NPC que pueden responder de manera coherente y creativa. Además, los NPC pueden recordar interacciones pasadas y ajustar su comportamiento, lo que resulta en una experiencia más personalizada para el jugador.
El futuro de los NPC
Con la inteligencia artificial generativa, los NPC pueden no solo responder a estímulos sino también generar nuevo contenido. Esto incluye diálogos, comportamientos e incluso objetivos. Con proyectos como Neo-NPC de NVIDIA, se están creando personajes que pueden interactuar de manera natural con los jugadores.
Desafíos para los menores
A pesar de sus beneficios, el uso de IA generativa en NPC plantea ciertos desafíos, especialmente cuando estos interfieren con niños. Esto puede involucrar la generación de contenido inapropiado o sesgado, la recopilación de datos de las conversaciones y hasta el riesgo de que los NPC sean manipulados para persuadir a los usuarios. También existe el riesgo de que una interacción excesiva con NPC pueda ser perjudicial para el desarrollo social y emocional de los niños.
Es importante abordar estos desafíos éticos y prácticos antes de implementar esta tecnología de manera generalizada, especialmente cuando se trata de jugadores jóvenes. Para lograr lo anterior, es necesario investigación exhaustiva, regulaciones sólidas y un enfoque centrado en el usuario. De esta manera, se asegurará que los beneficios superen a los riesgos.
