Se ha vuelto muy común observar múltiples publicaciones sensacionalistas sobre posibles impactos de asteroides contra nuestro planeta. Sin embargo, en su mayoría, estas noticias solo buscan captar audiencia, desestimando la veracidad científica.
En este artículo, nos centraremos en un asteroide real conocido como 2024 YR4, descubierto por el programa ATLAS (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System) en Chile, el 27 de diciembre. Este descubrimiento se hizo justo cuando el asteroide estaba a solo 828,800 km de la Tierra, su punto más cercano durante esa aproximación.
Nuestra atmósfera: un escudo defensor
Afortunadamente, los sistemas de vigilancia telescópica detectan decenas de asteroides cada mes. La mayoría de estos asteroides son de tamaño modesto, solo algunas decenas de metros de ancho, y no presentan una amenaza directa para nosotros. De hecho, nuestra atmósfera es bastante eficaz para desintegrar este tipo de cuerpos rocosos que orbitan a altas velocidades.
¿Qué sabemos sobre el asteroide 2024 YR4?
Siguiendo la información proporcionada por la International Asteroid Warning Network (IAWN), este asteroide mide aproximadamente entre 40 y 90 metros de diámetro. En caso de un impacto con la Tierra, podría presentar un riesgo considerable. Por ejemplo, se cree que el asteroide que impactó en Tunguska, Siberia, el 30 de junio de 1908, tenía un tamaño similar. Ese objeto se desintegró en la atmósfera y liberó una energía equivalente a 150 kilotones de TNT.
Su trayectoria está siendo monitoreada
Aunque sabemos mucho sobre el 2024 YR4, todavía hay incertidumbre sobre su trayectoria. Actualmente, se estima que su posición en el momento de su máxima aproximación a la Tierra tiene una incertidumbre de alrededor de 100,000 kilómetros. Esto significa que nuestro planeta, con un diámetro de unos 12,000 kilómetros, cae dentro de esta región de incertidumbre, lo que da lugar a un 1.3 % de probabilidad de impacto.
Por tanto, nos mantendremos a la espera de la próxima visita del asteroide 2024 YR4, prevista para el 17 de diciembre de 2028. En esa ocasión, podremos recopilar información más precisa para determinar si necesita tomar algunas precauciones o incluso considerar una posible intervención, como se demostró con la misión DART.
