No es un secreto que las cáscaras de huevo tienen múltiples beneficios para la salud, incluyendo la prevención de enfermedades óseas como la osteoporosis, el fortalecimiento del sistema óseo tras sufrir lesiones como esguinces o fracturas, la regulación de niveles elevados de colesterol y la estabilización de la presión arterial. Además, son un complemento muy-valioso para los atletas. Aparte de ser ricas en calcio, las cáscaras de huevo contienen también trazas de zinc, fósforo, manganeso, hierro y cromo. Para sacar el mayor provecho de la cáscara de huevo, se aconseja consumir entre 1,5 y 3 gramos de cáscara de huevo triturada cada día, que puede ser añadida a las comidas o batidos. La manera más sencilla de usarla es convertirla en harina. Para hacer esto, necesitas limpiar bien las cáscaras de 10 huevos, aplastarlas en un mortero hasta obtener un polvo fino, tostarlas en el horno para eliminar cualquier rastro de humedad y finalmente conservarla en un recipiente hermético en un lugar seco. Si esta opción no te conviene, puedes optar por sumergir la cáscara de huevo en zumo de limón. Simplemente necesitas lavar la cáscara de un huevo y dejarla en un vaso de zumo de limón natural durante 12 horas. El ácido del limón hará que la cáscara se ablande hasta el punto que puede ser consumida directamente o utilizada como condimento en ensaladas. Después de leer esto, ¿sigues pensando en tirar las cáscaras de huevo? ¡Ponte manos a la obra y empieza a aprovechar todos los beneficios que estas te ofrecen!
¿Cómo aprovechar al máximo los beneficios de las cáscaras de huevo?
Remedios naturales utilizando cáscaras de huevo
