Por qué dos grandes sismos pueden ocurrir seguidos y sus ondas dar la vuelta al mundo

Curiosidades

Por Gloria Paula Trujillo, 20.10.2026



Un terremoto puede durar apenas unos segundos en la percepción de quienes lo sienten, pero las ondas que genera siguen viajando mucho después. Algunas incluso rodean el planeta varias veces antes de volverse imperceptibles para los instrumentos.

Los dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados en Venezuela el 24 de junio permiten explorar dos fenómenos fascinantes: los dobletes sísmicos y la propagación de ondas a escala planetaria.

Dos placas que se desplazan lentamente

El norte de Venezuela se encuentra en una zona de interacción entre la placa del Caribe y la placa suramericana. Su movimiento relativo es de unos dos centímetros por año: un desplazamiento pequeño a escala humana, pero importante cuando sus efectos se acumulan durante décadas o siglos.

En esta región existen fallas de desplazamiento lateral, también llamadas de cizalla. Son fracturas de la corteza terrestre en las que los bloques de roca se deslizan horizontalmente uno respecto del otro. Cuando ese movimiento queda bloqueado, se acumula tensión hasta que una ruptura libera parte de la energía.

Qué es un doblete sísmico

Aunque no es lo más frecuente, dos terremotos de magnitud similar pueden producirse en una misma región con poca diferencia de tiempo. A esta secuencia se la conoce como doblete sísmico.

Una posible explicación está en las asperidades: sectores de la falla que ofrecen más resistencia al deslizamiento. La ruptura puede liberar energía en una zona mientras otra permanece bloqueada. Si la redistribución de esfuerzos favorece que ese segundo sector ceda, puede producirse otro terremoto importante.

No se trata, por tanto, de una superficie que se rompe de manera uniforme. La geometría de la falla y la resistencia de las rocas influyen en cómo se desarrolla cada secuencia.

Una señal que llega a miles de kilómetros

Los grandes terremotos son detectados por sismómetros de todo el mundo. Estos instrumentos registran movimientos del suelo demasiado pequeños para que una persona pueda sentirlos.

En el caso de los sismos venezolanos descritos, las primeras señales llegaron a Barcelona unos quince minutos después de la ruptura. Más tarde se registraron ondas superficiales de mayor amplitud, cuya señal se prolongó durante más de dos horas.

Esto no significa que el suelo se sacudiera con intensidad durante todo ese tiempo. Significa que los equipos pudieron seguir detectando las vibraciones que atravesaban la Tierra.

Ondas que rodean el planeta

Después de un terremoto de gran magnitud, algunas ondas superficiales pueden completar una vuelta a la Tierra en aproximadamente tres horas. Los instrumentos registran sus sucesivos pasos, cada vez con menos energía.

Además, las ondas pueden llegar a una estación por caminos distintos: unas recorren la ruta más corta desde el epicentro y otras avanzan por el lado opuesto del planeta. Los registros descritos para este episodio permitieron identificar señales que habían recorrido más de 125.000 kilómetros.

La cercanía en el tiempo no demuestra una conexión

Unos 25 minutos después de los eventos de Venezuela se registró otro sismo, de magnitud 6,9, cerca de la costa norte de Japón. Sin embargo, que dos terremotos ocurran con pocos minutos de diferencia no basta para afirmar que uno haya provocado el otro: establecer esa relación requiere un análisis específico.

También conviene recordar que la magnitud no determina por sí sola los daños. La profundidad, la distancia a las poblaciones, las condiciones del suelo, la calidad de las construcciones y la preparación de las comunidades influyen en sus consecuencias. Comprender estas diferencias ayuda a interpretar los sismos sin confundir el tamaño del fenómeno con su impacto.



Te gustó este articulo?



Comentarios


Mas: Curiosidades