Amelia Earhart, la notable aviadora estadounidense, dejó una marca indeleble en la historia antes de su desaparición trágica y aún sin resolver en el Océano Pacífico, el 2 de julio de 1937. Su valentía y determinación quedaron patentadas cuando se convirtió en la primera mujer en realizar un viaje en solitario a través del Atlántico entre el 20 y 21 de mayo de 1932. Con una educación sólida en las prestigiosas universidades de Columbia y Harvard, Earhart había demostrado anteriormente su tenacidad al ser la primera mujer en cruzar el Atlántico como pasajera, los días 17 y 18 de junio de 1928. Más allá de estas notables hazañas, Amelia también fue pionera en completar el vuelo entre Hawái y la parte continental de los Estados Unidos en 1935. Su audacia y habilidad la llevaron a establecer una nueva marca de velocidad, logrando llegar a Irlanda en trece horas y cincuenta minutos. Por sus decenas de logros y contribuciones a la aviación, Earhart fue reconocida con la Cruz Distinguida de Vuelo por el congreso de Estados Unidos, convirtiéndose en la primera mujer en recibir tan prestigioso galardón. Además, estableció otro récord de velocidad al volar sin escalas entre la Ciudad de México y Nueva York en poco más de catorce horas. Como una verdadera celebridad de su época, Earhart usó su fama para abogar por la presencia de más mujeres en la aviación y promover el uso comercial de la aeronáutica. Sin embargo, el valiente espíritu de la aviadora ansiaba más. En 1937, anunció su próximo gran proyecto: dar la vuelta al mundo a través de una ruta alternativa, siguiendo la línea del ecuador en un bimotor Lockheed Electra 10-E. Junto a su copiloto y navegante, el capitán estadounidense Frederick J. Noonan, se fijó la meta de completar este vuelo de circunnavegación global. Desafortunadamente, tras haber cubierto más de 30.000 kilómetros en treinta días, su avión desapareció en medio de una tormenta el 2 de julio. La desaparición de Amelia y su copiloto ha generado muchas teorías, pero hasta la fecha, su paradero exacto sigue siendo un misterio. El legado de la valiente aviadora, sin embargo, sigue vivo e inspirando a generaciones a seguir sus pasos.
